25/12/09

FELIZ NAVIDAD

El Hijo mismo es la Palabra, el Logos; la Palabra eterna se ha hecho pequeña, tan pequeña como para estar en un pesebre. Se ha hecho niño para que la Palabra esté a nuestro alcance. Dios nos enseña así a amar a los pequeños. A amar a los débiles. A respetar a los niños. El niño de Belén nos hace poner los ojos en todos los niños que sufren y son explotados en el mundo, tanto los nacidos como los no nacidos. En los niños convertidos en soldados y encaminados a un mundo de violencia.; en los niños que tiene que mendigar; en los niños que sufren la miseria y el hambre; en los niños carentes de todo amor. En todos ellos, es el Niño de Belén quien nos reclama; nos interpela el Dios que se ha hecho pequeño. En esta noche, oremos para que el resplandor del amor de Dios acaricie a todos estos niños, y pidamos a Dios que nos ayude a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que se respete la dignidad de los niños; que nazca para todos la luz del amor, que el hombre necesita más que las cosas materiales necesarias para vivir. ( Benedicto XVI )

24/12/09

Historias para pensar


En la mesa estábamos ocho: dos creativos de una agencia de publicidad, dos fotógrafos, una maquilladora, dos de mi equipo y yo. Hablamos de muchas cosas interesantes: el mundo de la publicidad y de la fotografía artística, las nuevas tecnologías móviles... Pero de pronto, no sé muy bien por qué, nos sorprendimos hablando de algo mucho más vital y cercano: las relaciones de pareja, el matrimonio, si casarse o no, los convencionalismos sociales...

Claramente había una tesis dominante: el matrimonio es algo caduco, ya superado. Lo maduro es estar con una persona (y vivir juntos, claro está) sin ningún compromiso. Mientras la relación de pareja sea enriquecedora y no suponga tener que aceptar imposiciones en contra de mis intereses personales, la cosa funciona y va bien. Ahora, ¿a mí quién me garantiza que el “amor” a la otra persona va a durar siempre? “Siempre” es una palabra desterrada del vocabulario social. ¡Ah! Y se añadió que, aunque pareciera mentira, aún quedaban algunas personas radicales e intolerantes, aferradas a viejas tradiciones religiosas, que querían imponer un modelo diferente.
Me di cuenta de que identificaban el matrimonio con una formalidad legal, con una firma, con un pasar por la ventanilla burocrática de la ley para obtener el permiso de tener relaciones sexuales o hijos con “honorabilidad social”, dentro de la legalidad. Para ellos, los que casan son el juez o el cura, y convertirse en esposos depende de la inscripción en el registro civil y de la fiesta que acompaña a ese acto Legal. “La autenticidad del amor no necesita de un papel”, comentaban...

Para entender mejor la situación debo decir que tres de los comensales estaban viviendo en pareja sin estar casados; los dos fotógrafos (chico y chica) estaban viviendo juntos y él estaba divorciado; otra se acababa de casar (por la Iglesia) después de haber vivido con su novio durante dos años. Sólo había una persona muy joven que aún no se había planteado nada, y yo, que por un momento me sentí el “raro” de la reunión.

Ante tal panorama, mi primera reacción fue de pereza infinita, pensando que para exponer mi punto de vista, previamente etiquetado de rancio y claramente contrario al criterio unánime de la concurrencia, debía remontarme a los fundamentos básicos de la antropología. Pero en seguida pensé que no sería honesto conmigo mismo y con los demás si no aprovechase esa oportunidad para mostrar una forma de vivir que yo considero más plena, más bella y más feliz. Así que dije que no estaba de acuerdo con algunas cosas que se habían dicho, y entré a explicar, quizá con torpeza pero con convicción, en qué consiste el matrimonio natural; que el amor entre un hombre y una mujer tiene por naturaleza dos notas intrínsecas, que son “te quiero sólo a ti y para siempre”, es decir, la exclusividad y la vocación de perpetuidad. Lo de menos es la parafernalia exterior del bodorrio y lo importante es el “sí sin condiciones” que origina un pacto, a partir del cual los amantes pasan a ser esposos. Que había que distinguir el estado de enamoramiento del amor, en el que interviene no sólo el sentimiento sino también la voluntad, la decisión de entregarse a la otra persona y de quererla con sus defectos, aunque se pusiera gordito o con depresión... Hice lo que pude. Reconozco que algunos me miraban con cara de sorpresa, otros de asombro positivo, pero todos con respeto. En una cultura como la nuestra, donde se aceptan muchas fórmulas sexuales diferentes, en especial la unión temporal de la pareja, hablar del “para siempre” y de la exclusividad en el amor, puede parecer de otra época. Por eso me parece fundamental tenerlo claro y entender a fondo las razones de por qué esto es así. Y esto es así no porque lo diga la Iglesia, sino que la Iglesia lo dice porque es así, porque forma parte del “ADN humano”.

En su libro Los cuatro amores, C.S. Lewis expresa la exclusividad de una forma muy clara. Cuando un hombre y una mujer se enamoran y se reconocen mutuamente en esta situación, queda sobreentendido un pacto. Y es que los sentimientos que tienen el uno por el otro son excluyentes, no se pueden tener hacia nadie más. En los demás tipos de amor, como en la amistad, la exclusividad no está presente. Más bien al contrario: a una persona normal le alegra que sus amigos sean amigos entre sí. El enamoramiento correspondido crea un pacto y cuando ese pacto se formaliza, cuando los amantes se comprometen a compartir todo, nace una nueva realidad, que es el matrimonio, el hogar. El amor es entrega. Y la entrega ha de ser radical, sin condiciones, no admite cláusulas de temporalidad, restricciones ni reservas. Porque si hay condiciones a priori (“mientras dure...”) ya no es un amor pleno. Es un amor de segunda. Sólo el amor exclusivo y para siempre es un amor total, y sólo el amor total llena de verdad a la persona. Es más, el que sea contigo para siempre” es la única manera de que resulte “contigo pan y cebolla”, y aguante los chaparrones que inevitablemente vendrán.

En palabras de un antropólogo amigo mío, “prometer, comprometerse, significa incluir el futuro en el amor presente. El sí de los esposos es un compromiso y una expresión de libertad radical, que dota de sentido vocacional la propia vida” ¡Casi nada!
¡Ya!, pero ¿y si fracasa? Hay que contar con los fracasos, pero no se debe plantear el matrimonio desde los fracasos, sino desde su triunfo. Precisamente porque las dificultadas son frecuentes es por lo que se necesita tanto énfasis en el ideal; lo contrario es resignarse a ocupar de entrada el papel de perdedor ¡Es tanto lo que se gana que merece la pena apostar enserio!

Finalmente, la exclusividad y la perpetuidad vienen dadas también por las consecuencias de la unión conyugal, que son los hijos. El amor de los esposos se despliega de modo natural en la familia. Cada persona hemos nacido en un hogar, es decir, en un lugar acogedor, donde nos han recogido y cuidado. Se nos alimenta, se nos educa y se nos trata con cariño porque se nos quiere por nosotros mismos, no por lo que aportamos. Quien no haya tenido experiencia propia de lo que es una familia que ha cuajado como tal, de una familia que ha llegado a su plenitud, donde el amor es una realidad, no puede hacerse una idea de la calidad de este bien y dé hasta qué punto tiene que ver con la felicidad humana.

Supongo que no será una casualidad que Dios haya dispuesto que su Hijo amado viniera a la Tierra en el seno de una familia muy especial, donde el amor lo llena todo y donde no hay lugar para egoísmos. Es la familia del sí (con mayúscula), modelo a imitar por todos nosotros.
Publicado por Santiago Chiva, Granada en 13:55 0 comentarios

23/12/09

Fearfully And Wonderfully Made

12/12/09

ABORTO OBLIGATORIO


Para acabar con el aborto voluntario, hagámoslo obligatorio
Dicen que la nueva ley del aborto no obliga a abortar a nadie: aborta quien quiere. También dicen sus promotores que esta nueva ley quiere reducir el número de abortos.Sin embargo el derecho al aborto tiene bastantes facetas de “aborto obligatorio”. Es siempre obligatorio para el feto, al que no se le deja decir “esta boca es mía”. Y ahora quieren hacerlo obligatorio para los médicos: aprender a la fuerza en la Universidad como matar fetos y luego, en el ejercicio profesional, si por la (¿maldita?) libertad de conciencia no quiere, apuntarse a la fuerza en una lista negra.Cómo la inmensa mayoría de los médicos no practica abortos sería más fácil registrar a los partidarios de practicar un aborto. Pero aquí no se trata de ser prácticos ni de ahorrar, sino de favorecer el aborto, familiarizar al especialista, porque los políticos son conscientes de que el ser humano es capaz de acostumbrarse a todo.Además los médicos abortistas se han especializado en “sólo abortos” y es lógico: ¿qué mujer pondría la salud de su bebé, durante el embarazo y el parto, en manos de un médico que acaba de segar el cuello de otro bebé en la consulta de al lado? Una madre puede ser moderna, liberal, progresista y tolerante, pero no será estúpida.Si quieren enseñar como se hace un aborto, para que los futuros médicos lo vean, Internet ofrece un amplio material didáctico. Ponga esas palabras (como se hace un aborto) en el buscador de Youtube, o más fácil haga clic en la imagen de la izquierda. Quizá las webs de los ministerios de Igualdad, Sanidad, Justicia y Presidencia podrían enlazar estos interesantes videos dentro de su política de acercamiento a los ciudadanos.Un efecto colateral de esta propuesta es que favorecerá el engaño, algo típico en normas totalitarias. Esta reforma, apoyada por políticos de IU y ERC que conocen de primera mano el comunismo, tendrá un efecto similar a lo que pasa en Cuba, donde el Estado hace como que paga y el empleado hace como que trabaja. Pues lo mismo: los profesores que se oponen al aborto harán como que lo enseñan, los alumnos harán como que lo aprenden, se les dará a todos por sabida esa parte, y seguirán estudiando lo que salva vidas, no lo que las elimina.
Publicado por Santiago Chiva, Granada en 01:53

03/12/09

Ya utilizan fetos de 14 semanas para hacer cremas


La industria cosmética utiliza abortos de 14 semanas









Un laboratorio comercializa cremas antiarrugas y otros productos que tienen entre sus componentes material celular de embriones humanos.
REDACCION HO.- La prensa norteamericana se ha hecho eco de la denuncia que Children of God for Life ha hecho pública contra la empresa farmacéutica Neocutis, de San Francisco (EE UU), por utilización de material humano procedente de abortos en sus productos.
Un acuerdo entre esta compañía y una universidad y un hospital suizos habría permitido la utilización de restos humanos abortados en el proceso de fabricación de productos cosméticos.
Neocutis está especializada en tratamientos de piel, cremas antiarrugas, etc., y, según Children of God for Life, utiliza material celular obtenido a partir de fetos abortados. Con él fabrica sus cremas.
La denuncia de la organización norteamericana se refiere al principio activo elaborado por Neocutis denominado Processed Stam Proteins. Se trata de un componente desarrollado por la Universidad de Lausana, en Suiza, a partir del tejido cutáneo de un varón de 14 semanas de gestación, abortado intencionadamente y donado por el Hospital Universitario de Suiza.
Los productos de Neocutis que, según Children of God for Life, contienen este componente llevan los nombres comerciales de Bio-Gel, Journee, Bio.Serum, Prevedme, Bio Restorative Skin Cream y Lumiere.
14 semanas es el plazo que propone el Gobierno para poder exterminar al feto sin ninguna cortapisa.
La ilustración muestra un feto de 14 semanas.

02/12/09

Cada vida importa

28/11/09

Lucha por la vida



Miren como la mamá elefante lucha por la vida de su bebé. Cuando nace no se mueve ni respira y ella no para de moverlo hasta que comienza a llorar y respirar. Que ejemplo nos dan a veces los animales mientras nosotros nos comportamos como bestias matando a niños sin nacer.